La
Selección Colombia volvió a sonreír en el momento justo. En el exigente
hexagonal final del Campeonato Sudamericano Femenino Sub-20, la Tricolor
consiguió su primer triunfo y se metió nuevamente en la pelea por los cupos al
Mundial. Después de jornadas complicadas, el equipo mostró carácter y sumó tres
puntos vitales.
El
conjunto dirigido por Carlos Paniagua entendió que no había margen de
error. Con orden táctico, intensidad en el mediocampo y mayor contundencia en
el área rival, Colombia logró imponer condiciones y recuperar la confianza que
parecía esquiva en los primeros compromisos del hexagonal.
La tabla
de posiciones dio un giro importante tras esta victoria. Colombia, que venía
rezagada, ahora se acomoda mejor y vuelve a depender de sí misma en las fechas
restantes. Cada punto en esta fase definitiva pesa oro, y el panorama se ajusta
partido tras partido.
En la
parte alta, las selecciones que habían arrancado con paso firme siguen marcando
el ritmo, pero la diferencia es mínima. El hexagonal ha demostrado ser una
batalla cerrada, donde cualquier descuido puede cambiar radicalmente la
clasificación y el sueño mundialista.
Más allá
del resultado, el rendimiento colectivo fue el gran mensaje. La Tricolor mostró
actitud, presión alta y mayor eficacia frente al arco, un aspecto que había
sido señalado como deuda pendiente. Esta vez, las oportunidades se tradujeron
en goles y en un impulso anímico clave.
El
calendario no da tregua. En las próximas jornadas, Colombia enfrentará rivales
directos en la lucha por los cupos al Mundial, lo que convierte cada encuentro
en una verdadera final anticipada. La concentración y la regularidad serán
determinantes.
Con este
triunfo, la ilusión se reactiva. Colombia vuelve a creer, vuelve a sumar y
mantiene viva la esperanza de clasificar. El hexagonal final entra en su recta
decisiva, y la Tricolor ya demostró que tiene argumentos para pelear hasta el
último minuto.

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