La
Selección Femenina Sub-20 de Colombia vivió una tarde llena de tensión y
esperanza en Asunción, Paraguay, al conseguir un triunfo que puede
marcar un antes y un después en su camino en el Sudamericano Femenino Sub-20
2026. El equipo dirigido por Carlos Paniagua logró imponerse ante Venezuela
en un duelo clave para mantener vivas las aspiraciones de avanzar en la
competición.
Este
torneo sudamericano, que se disputa desde principios de febrero en varias sedes
del país guaraní, reúne a las selecciones juveniles de fútbol femenino más
prometedoras del continente. Colombia comenzó su participación con un empate
sin goles contra Chile, un resultado que encendió las alarmas y dejó claro
que todavía faltaba un golpe de autoridad en la cancha para escalar posiciones
en el grupo.
Ante
Venezuela, la Tricolor desplegó una versión más agresiva y comprometida,
encontrando los espacios necesarios para anotar y manejar mejor los tiempos del
partido. La presión desde el pitazo inicial fue evidente, con Colombia buscando
el control del balón y tratando de dictar el ritmo, a diferencia de su debut
inicial.
La
importancia de esta victoria radica en que el Sudamericano otorga cuatro
plazas directas al Mundial Sub-20 femenino que se jugará en Polonia en 2026,
lo que pone aún más en juego cada punto y cada gol en esta fase de grupos. Las
posibilidades para Colombia ahora se reactivan, siempre y cuando mantenga
consistencia en sus próximos compromisos.
El torneo
está estructurado en dos fases: una primera ronda de todos contra todos entre
cinco selecciones del grupo A —Colombia, Paraguay, Venezuela, Uruguay y Chile—
y luego un hexagonal final con los mejores de cada grupo. El objetivo final de
la Tricolor es entrar al hexagonal y luchar por uno de los cupos mundiales.
Para los
aficionados colombianos que siguen de cerca la campaña, este triunfo representa
un momento de alivio y optimismo, después de un inicio que se vio atascado por
la falta de definición ante Chile. Las jugadoras ahora cuentan con el impulso
necesario para encarar los próximos desafíos con más confianza y determinación.
Mientras
tanto, Venezuela continúa mostrando competitividad dentro del grupo, dejando
entrever que ningún rival será fácil de vencer en su camino hacia la
clasificación mundialista. Colombia, por su parte, tendrá que sostener este
nivel y buscar más victorias para cumplir sus metas en el Sudamericano y
mantener viva la ilusión de estar en el campeonato del mundo Sub-20.

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