La Selección
Colombia Femenina Sub-20 tiene una cita brava este miércoles en el Sudamericano Femenino Sub-20, y no es
cualquier partido, hermano: es de esos que definen el carácter. La Tricolor se
mide frente a Venezuela con la obligación clarita de ganar si quiere seguir
soñando con el cupo al Mundial.
El equipo dirigido por Carlos Paniagua llega con la presión
encima, porque en el hexagonal final solo ha sumado un punto. Las cuentas son
sencillas: hay que sumar de a tres, sí o sí. Ya no hay margen para empates
tibios ni para dejar escapar oportunidades frente al arco.
Colombia ha mostrado orden, entrega y corazón,
pero le ha faltado lo más importante: el gol. La sequía ofensiva ha pesado
bastante en esta fase definitiva. Sin embargo, el grupo confía en que la
pólvora se encienda justo cuando más se necesita. Como decimos en Colombia: “lo
bueno está por venir”.
En frente estará una Venezuela aguerrida,
rápida por las bandas y peligrosa en el uno contra uno. Ya se conocen, ya se
estudiaron, y eso hace que el duelo sea todavía más intenso. Será un partido de
concentración total, donde el que se equivoque menos tendrá la ventaja.
La ilusión es grande porque el premio también
lo es: clasificar a la Copa Mundial Femenina
Sub-20 Polonia 2026. Ese es el objetivo que mueve a este grupo de
jugadoras que representan el talento joven del país y que quieren dejar el
nombre de Colombia en lo más alto.
Para lograrlo, no solo basta con jugar bonito;
toca ser contundentes, meterla cuando haya que meterla y sostener el resultado
con carácter. El cierre del torneo será exigente, y cada balón se jugará como
si fuera el último.
Colombia
está viva, está peleando y todavía depende de sí misma. La cita es decisiva y
el mensaje es claro: hay que salir con berraquera, con garra y con el orgullo
tricolor en el pecho. Porque cuando Colombia cree, lucha… y cuando lucha, puede
lograrlo todo. 🇨🇴

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