Más de 1.500 personas privadas de libertad en
Venezuela han solicitado acogerse a la reciente ley de amnistía aprobada por el
Parlamento, en un proceso que comenzó a generar las primeras excarcelaciones.
La medida, presentada como un paso hacia la reconciliación nacional, abre la
puerta a la revisión de numerosos expedientes vinculados a hechos ocurridos
durante casi tres décadas de gobierno chavista.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó que 1.557 solicitudes
están siendo atendidas y que solo en la primera jornada se registraron decenas
de liberaciones en Caracas. Según explicó, la aplicación del beneficio no es
automática: cada persona debe acudir ante el tribunal correspondiente para
pedir formalmente su inclusión en la ley, mientras que la Fiscalía también
puede impulsar los trámites.
La normativa fue promovida por la presidenta
encargada Delcy Rodríguez, quien
asumió el poder tras la captura de Nicolás
Maduro a inicios de año. Desde el Ejecutivo se ha descrito la
amnistía como una herramienta para avanzar hacia una etapa “más democrática y
justa”, en un contexto de reconfiguración política y de acercamientos
diplomáticos con Estados Unidos.
Sin embargo, organizaciones de derechos
humanos han expresado reservas sobre el alcance real del instrumento legal.
Señalan que no todos los casos estarían cubiertos y que algunos procesos,
especialmente los vinculados a delitos militares, quedarían fuera del
beneficio. Esta situación ha generado inquietud entre familiares que esperan
respuestas claras y rápidas.
A las afueras de centros de detención como
Zona 7, en Caracas, parientes de los detenidos mantienen vigilias y protestas
pacíficas. Algunos celebran las primeras liberaciones, mientras otros temen que
la aplicación de la ley sea limitada. La incertidumbre se mantiene pese a los
anuncios oficiales de que el proceso será continuo y se resolverá en cuestión
de días.
Datos ofrecidos por legisladores indican que
cientos de personas ya habrían recibido libertad condicional en etapas previas
y que ahora podrían acceder a libertad plena. No obstante, organizaciones
independientes como Foro Penal
estiman que todavía permanecen varios centenares de detenidos considerados
presos políticos, muchos de ellos a la espera de decisiones judiciales
definitivas.
En
paralelo, el Parlamento evalúa posibles medidas adicionales, como indultos o
beneficios especiales, para quienes no encajen en los supuestos de la amnistía.
Mientras tanto, familiares y defensores insisten en que el proceso debe ser
transparente y sin exclusiones, con la expectativa de que las liberaciones
marquen un verdadero punto de inflexión en la crisis política del país.

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